Los volcanes

A pesar de que las erupciones volcánicas nos pillen medianamente lejos en la provincia de Málaga, siempre han formado parte de la vida del ser humano ya que las tierras de las regiones volcánicas son tierras fértiles ideales para el cultivo, pero también porque su violencia e impredecibilidad nos ha fascinado desde nuestro orígenes. En esta entrada repasaremos los conceptos generales de los volcanes. 

El magma

Definimos magma a la sustancia natural fundida que se forma en el interior de una planeta, no necesariamente la Tierra. En realidad, el magma está formado por varias sustancias, entre ellas silicatos, diversos gases o volátiles (dióxido de carbono, vapor de agua, etc.), e incluso cristales de algunos minerales. Se utilizan diferentes criterios para distinguir entre los tipos de magma, por ejemplo la acidez que tienen, que es el porcentaje de sílice que contiene, o la alcalinidad, que es el contenido en alúmina. Los magmas, como fluidos que son, tienen propiedades físicas que van a depender no solo de  su composición química sino también de otros factores como la temperatura, la viscosidad o la densidad. Estos tres factores, junto con el contenido en sílice y gases, van a ser los principales causantes de que un magma fluya más o menos, lo que a su vez va a determinar el tipo de estructuras volcánicas que va a producir o la explosividad de las erupciones volcánicas. 

Figura 1: Magma del subsuelo de Vermont en Estados Unidos (fuente: https://news.culturacolectiva.com).

¿Cómo se forma el magma? El magma tiene origen en la fusión de una roca. Existen tres factores que pueden provocar la fusión de esta:
  • El aumento de la temperatura por acumulación de los elementos radiactivos que hay en el planeta, que al desintegrarse liberan una energía capaz de calentar la roca y hacerla fundir.
  • La disminución de la presión con temperatura constante, ya que ambos factores están relacionados.
  • La adición de agua, ya que la temperatura necesaria para fundir la roca disminuye al añadir agua procedente, por ejemplo, de una corteza que está subduciendo a mayor profundidad.

Volcanes y erupciones volcánicas

Un volcán es una estructura con forma cónica que ha surgido a partir de sucesivas erupciones. Según las dimensiones y su forma, los volcanes pueden ser de tres tipos:

  • Conos volcánicos: caracterizados por un tamaño que va de cientos a miles de metros de altura, con perfiles cóncavos y pendientes elevadas.
  • Domos volcánicos: con forma convexa y un tamaño muy variado. 
  • Escudos: son los más grandes, formados por lavas muy fluidas que causan que sus pendientes sean suaves, lo que no impide que puedan alcanzar hasta los 10 km de altura desde la base y hasta los 100 km de diámetro.
 
Figura 2: Principales tipos de edificios volcánicos (fuente: shutterstock.com).

Localización de los volcanes. Una cuestión importante es que los volcanes no pueden aparecer en cualquier lugar del planeta, ya que el magma necesita de unas características concretas que permitan su ascenso y así el consiguiente desarrollo de vulcanismo. De hecho, muchos de los volcanes del planeta se encuentran en zonas de debilidad. Por ejemplo, muchos de ellos están en la corteza oceánica porque ésta suele tener un espesor mucho menor que el de la corteza continental, de 5 km a 15-50 km respectivamente, lo que hace que el magma se abra paso más fácilmente hasta la superficie. Pero, es en los límites de placas donde más volcanes se aglutinan, siguiendo un patrón parecido al de los terremotos. Esto es así porque en estas regiones la tectónica facilita el ascenso del magma y con ello la formación de volcanes, siendo los bordes constructivos y los bordes destructivos las regiones donde tenemos más actividad volcánica.

 Figura 3: Mapa de distribución de todos los volcanes activos y no activos y zona sísmica del planeta (fuente: http://e-ducativa.catedu.es).

Se pueden distinguir tres tipos de vulcanismo:
  • Vulcanismo de Dorsales y Rifts: se producen en los bordes constructivos, donde tenemos material magmático procedente del manto que sale a la superficie para generar nueva corteza. 
  • Vulcanismo de Arcos Volcánicos: ya sean continentales o de islas, la diferencia entre unos y otros es que en los primeros subduce corteza oceánica bajo corteza continental y en los segundos es corteza oceánica bajo corteza oceánica. Estos se producen en los bordes destructivos.
  • Vulcanismo de islas oceánicas y cadenas volcánicas lineares: este es el único que no se forma en un límite de placa sino que lo hace en el interior de una de ellas como consecuencia de un punto caliente, que no es más que un lugar de la superficie donde llega una pluma mantélica que aporta material magmático. Es muy similar al que se produce en los bordes constructivos aunque con alguna que otra diferencia, y es que en este caso específico, la corteza se desplaza sobre el punto caliente y es así como se forman las cadenas de islas volcánicas como las que se observan en Hawai.      





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